Parto prematuro y la NICU: una experiencia personal

13 de Noviembre, 2017 por Juviza

Día a día leo y respondo a decenas de preguntas sobre la concepción, el cuidado prenatal, y los cuidados que se deben tener durante el embarazo. Pero también respondo a muchas preguntas sobre complicaciones del embarazo, como el parto prematuro. Cuando me enteré que estaba embarazada el año pasado, me sentía muy informada y preparada. Sin embargo como toda mamá primeriza tenía algunas preocupaciones y ansiedades en las primeras semanas.

Aunque la primer mitad de mi embarazo fue libre de complicaciones, desafortunadamente, a las 23 semanas de embarazo, durante una visita prenatal de rutina, mi ginecólogo me informó que había una irregularidad con la medida de mi cuello uterino (cuello uterino corto). Me dijo que era necesario mantener reposo y usar progesterona para poder mantener mi embarazo sano. Lamentablemente tener el cuello uterino corto es un factor de riesgo para el parto prematuro.

Durante una visita de control prenatal el equipo médico me informó que iban a necesitar inducir mi parto. Sospechaban que había tenido ruptura prematura de membranas pretérmino (PPROM, por sus siglas en inglés). Notaron que el nivel de líquido amniótico estaba muy bajo. Tenía 34 semanas y 1 día de embarazo. Mi hijo, Theodore (Theo), nació el día siguiente, 22 de noviembre, pesando 4 libras y 14 onzas.

Aunque pude tenerlo en mis brazos por unos 10 minutos después del parto en la sala de recuperación, se lo llevaron a la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU, por sus siglas en inglés) para hacerle exámenes y ponerlo en la incubadora. Theo nació con niveles muy altos de bilirrubina (ictericia) y problemas para controlar la temperatura del cuerpo. Aun sabiendo que estaba en buenas manos y recibiendo el tratamiento necesario, sentí tristeza.

Cuando vi a mi hijo en la NICU por primera vez sentí tantas emociones. Él estaba en la incubadora, con las bililuces y una pequeña aguja en su mano donde recibía glucosa y otros nutrientes para la alimentación por vía intravenosa. Unos días después le pusieron un tubito por la nariz para alimentarlo con leche materna. Él todavía no tenía suficiente fuerza para chupar y tragar por su propia cuenta. La buena noticia es que no tuvo problemas respiratorios.

A pesar de la circunstancias, estaba determinada a practicar el método canguro (contacto piel a piel) y darle leche materna a mi hijo. Dado que Theo todavía estaba aprendiendo a succionar y tragar bien, yo usaba un sacaleches para extraerme la leche materna. El método canguro es particularmente beneficioso cuando un bebé nace prematuro y se encuentra en la NICU. Ayuda al bebé mantener el cuerpo caliente, los ayuda a dormir mejor, y ayuda con los lazos entre mamá y bebé.

Tener que dejar a nuestro hijo y no tenerlo en casa fue una experiencia muy dolorosa para mi esposo y yo. Todas las mañanas nos íbamos para la NICU temprano y regresábamos a casa en la noche solo para comer y dormir. Me extraía la lecha cada 2 a 3 horas y almacenaba la lecha para el siguiente día. Theo permaneció en la NICU un total de 10 días desde su nacimiento hasta el alta. El día que lo llevamos a casa fue unos de los días más felices de nuestras vidas.

El mes de noviembre siempre será especial para mí. En exactamente 9 días Theo cumple su primera añito. Es un niño saludable, curioso, independiente, y muy sociable que con solo una sonrisa y su mirada hace que se le derrita el corazón a cualquiera. Es increíble cómo pasa el tiempo.

Noviembre también el Mes del Nacimiento Prematuro. Por muy abrumadora que fue la experiencia de tener un parto y nacimiento prematuro, me siento aún más conectada con la misión de March of Dimes, con todas las mujeres y familias que comparten su historia, y con todos que luchan y crean conciencia sobre el nacimiento prematuro.

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