Gonorrea

18 de mayo, 2012 por Catalina

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) que puede afectar seriamente la salud de la mujer. La pone a riesgo de desarrollar la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), la que puede llevar a la infertilidad. Ocasionalmente, la gonorrea puede causar infecciones peligrosas en la sangre y las articulaciones, y producir la muerte. Los síntomas de la gonorrea en las mujeres son los siguientes:

• Pérdidas vaginales
• Sensación de ardor al orinar
• Dolor en la parte baja del abdomen
• Sangrado entre las menstruaciones

Sin embargo, la mayoría de las mujeres infectadas no tiene síntomas, o los confunde con los síntomas de una infección vaginal o del tracto urinario.

Si  la mujer está embarazada, la gonorrea también pone a riesgo al bebé. Por esto conviene que en la visita de planificación del embarazo la mujer hable con su profesional de la salud acerca de si debe hacerse pruebas para algunas ETS. Si el doctor diagnostica gonorrea, conviene que se hagan pruebas para otras ETS, como la clamidia. Así, de ser necesario, la mujer puede recibir tratamiento para protegerse su salud, su fertilidad y a un futuro bebé. Su pareja también debe curarse para que no se vuelva un círculo vicioso de infección y la vuelva a infectar.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan a todas las mujeres embarazadas con riesgo de contraer gonorrea que se realicen una prueba en la primera visita prenatal si no se la ha hecho antes de concebir. Las pruebas pueden realizarse con una muestra de orina o líquido vaginal obtenida con un hisopo. Por lo general, el tratamiento con antibióticos es eficaz y previene las complicaciones para la mujer y su bebé.

La mujer embrazada con gonorrea está bajo un mayor riesgo de tener un aborto espontáneo, sufrir una rotura prematura de las membranas (cuando el saco que rodea al bebé se rompe antes de tiempo) o tener un parto prematuro. El bebé puede contraer gonorrea durante el parto vaginal y desarrollar infecciones en los ojos (que puede llevar a la ceguera) o en las articulaciones,  e incluso infecciones en la sangre potencialmente mortales. Estas infecciones se tratan con antibióticos.

Una conversación franca de la mujer con su doctor durante la visita preconcepcional, o durante el primer control después de haber concebido, ayudará a evitarle a ella y a su bebé complicaciones.

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