Proteja a su bebé contra la influenza

Los bebés de 6 meses de edad o más necesitan la vacuna contra la influenza todos los años.

La influenza es una enfermedad respiratoria muy contagiosa y que puede ser grave. No es tan solo goteo nasal y dolor de garganta. La influenza puede enfermar gravemente a su bebé. Aunque es raro, en algunos casos la influenza puede ser mortal.  Por eso es realmente importante proteger a los bebés y niños pequeños. Los bebés de 6 meses de edad o más necesitan la vacuna contra la influenza todos los años.

La influenza se transmite fácilmente de persona a persona. Cuando alguien enfermo con influenza tose, estornuda o habla, el virus se disemina por el aire. Su bebé se puede contagiar si respira el virus o si toca algo (como un juguete) que tiene el virus de la influenza y luego se toca la nariz, los ojos o la boca.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan que todas las personas de 6 meses de edad o más reciban la vacuna contra la influenza todos los años, un poco antes o durante la temporada (de octubre a mayo). Es especialmente importante que los niños menores de 5 años se vacunen porque corren mayor riesgo que los niños más grandes de sufrir graves problemas de salud por la influenza. La influenza puede ser peligrosa para todos los niños, aun los niños sanos.

Hay dos maneras que su bebé puede recibir la vacuna contra la influenza:   

  1. Vacuna inyectable contra la influenza. Se puede dar la vacuna inyectable contra la influenza a los niños mayores de 6 meses.
  2. Vacuna en atomizador nasal contra la influenza. Es un rociador que se coloca en la nariz del niño. Se puede dar la vacuna en atomizador nasal contra la influenza a la mayoría de los niños mayores de 2 años. Sin embargo, no se recomienda para los niños con asma, problemas de corazón y pulmones o con un sistema inmunitario débil que no los protege bien contra las infecciones. La vacuna en atomizador nasal tampoco se recomienda para los niños que toman ciertos medicamentos por períodos muy largos, como aspirina (tratamiento de largo plazo con aspirina).

Su bebé podría tener la influenza si tiene cualquiera de las siguientes señales o síntomas:

  • Congestión o goteo nasal
  • Dolor de cabeza, dolor muscular o dolores en el cuerpo
  • Fiebre (usualmente más de 101 F), escalofríos, temblor en el cuerpo
  • No tener hambre
  • Se muestra con mucho cansancio
  • Tos fuerte y seca que no desaparece, o dolor de garganta
  • Vómitos y diarrea

La fiebre y la mayoría de las señales y los síntomas pueden durar una semana o más. Mientras que su bebé no puede decirle con palabras cómo se siente, los bebés con influenza por lo general se enferman más, se sienten más irritables, y parecen estar más incómodos y descontentos que los bebés que tienen un resfriado. Si cree que su bebé tiene influenza, inclusive si ya le vacuno, llame al profesional de la salud del niño.

No dude en llamar o visitar al profesional de la salud de su bebé de inmediato si tiene alguna de estas señales o síntomas:

  • Color azulado de la piel
  • Está tan irritable que no quiere que lo tengan en brazos
  • Fiebre con sarpullido
  • No está bebiendo suficientes líquidos
  • No se está despertando ni interactuando con usted
  • Respiración rápida o dificultades para respirar
  • Síntomas de la influenza que mejoran pero regresan con fiebre y peor tos

 

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